EL DISCURSO DEL REY

Son momentos históricos, tan apasionantes como graves y preocupantes. Sin duda los más importantes cuando menos desde el 23-F y con más influencia para Cataluña desde la guerra civil pues el golpe conocido como tijeretazo apenas puso en vilo la estabilidad 24 horas mientras que la consulta catalana supone un tsunami para el sistema parlamentario que aún no ha terminado de pasar factura. Tras la bochornosa jornada del 1-O esta semana ha llegado la resaca de las comparecencias del rey y del presidente de la Generalitat en respuesta al jefe del Estado. Para analizar el contenido de sus declaraciones a la fuerza se debe tener en cuenta qué significó la jornada electoral del pasado domingo donde con todas las irregularidades del mundo que se quieran señalar y denunciar, unos dos millones de catalanes y catalanas salieron a votar a sabiendas de que dicha consulta había sido suspendida judicialmente y su veredicto fue el de un deseo de independizarse de España. Esa voluntad con la rebeldía que la acompañó pero llena de resistencia pacifica se quebró cuando intervino la policía nacional y la guardia civil. El balance conocido por todos; unos 800 civiles heridos. Un balance insólito en la historia de la democracia española desde la revolución de 1934. Desde la noche electoral transcurrieron tres días hasta que Felipe VI decidió comparecer en la televisión para emitir un breve discurso con el que emular a su padre la noche delintento golpista de 1981. Pero incomparablemente, el contenido tanto por las formas como por el fondo lejos de resultar conciliador aunque contundente fue de una intencionalidad que casaba perfectamente con el espíritu de confrontación que lleva practicando el gobierno desde hace meses. Además de afirmar sin tapujos que el referéndum era ilegal, cosa que a día de hoy ninguna sentencia lo ha establecido, tachó de traidores a la Generalitat además de desleales, situándoles fuera de la ley. A estas acusaciones en ningún fragmento del discurso le acompañó un guiño al diálogo o la negociación. Las referencias a los más de 800 heridos por la policía y la brutalidad de represión de la consulta del 1-O fueron inexistentes. Ninguna mención tampoco sobre el estatuto mutilado aunque aprobado tanto por el Parlament como por las Cortes generales el cual nos ha llevado a esta situación. En resumidas cuentas lo que vino a decir el rey fue que a las decisiones del gobierno catalán le esperaba frontalmente el estado de derecho y la ley con el que cuenta el Gobierno. Un discurso retórico de apenas unos minutos, una escalada más en la belicosa crisis política y un resquicio menos para la esperanza de solucionar esto mediante el diálogo.

24 horas después del discurso monárquico, el presidente de la Generalitat le dio la respuesta también en los medios. En contraste con el discurso del Felipe VI y en la línea que viene siendo habitual en Puigdemont insistió en la necesidad de entendimiento colocando sobre la mesa la fuerza que le dio la masiva participación de buena parte de la sociedad catalana el pasado domingo. Un argumento que no es baladí aunque insuficiente porque la hoja de ruta establecida para la declaración unilateral de independencia no ha sido ni paralizada ni suspendida ni hay visos de que vaya a ser así. La huelga general fue un éxito que seguro se vio fortalecido por la actuación de las fuerzas de seguridad estatales. Y en esas estamos cuando han pasado cinco días del histórico día. Casi de dos millones de catalanes que han expresado su deseo de independizarse de España en una consulta sin garantías ni legal, y enfrente a la cerrazón gubernamental a sentarse en una mesa de diálogo para poder llevar a buen puerto otra consulta consensuada que posibilite una salida pacífica a la crisis. Para más inri el PSOE y Ciudadanos respaldan la postura de Rajoy aunque con matices diferenciados. Mientras Albert Rivera exige la suspensión del gobierno autonómico mediante la aplicación del artículo 155, Pedro Sánchez lanza un brindis al sol pidiendo diálogo con la Generalitat ¿Pero diálogo sobre qué si el gobierno español se niega en redondo a permitir un referéndum? En mi opinión la posición más sensata e inteligente es la que ha adoptado tanto IU como Podemos al reivindicar ese referéndum pactado por ambas partes ya que fuera de eso la herida que se abrió el pasado domingo corre riesgo de engangrenarse. La respuesta quizá como decía Dylan está en el viento.

Por: Jordi Pedrosa

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