Virgilio Fernández, brigadista en la Guerra Civil, volvió a nuestro país.

“Si nosotros hubiéramos tenido los aviones que tenían los alemanes y los italianos […]en la Batalla de Guadalajara, en la del Ebro, ahí hubiera terminado la guerra” – Encuentro con el interbrigadista Virgilio Fernández del Real

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El lunes 13 de noviembre tuvo lugar en la librería Sin Tarima (Madrid) un encuentro con Virgilio Fernández del Real, uno de los dos miembros de las Brigadas Internacionales (BBII) que aún siguen con vida.

Fernández del Real nació en 1918 en Larache (protectorado español en Marruecos), pasando su infancia en Cabra (Córdoba) y Sevilla. Militante de las Juventudes Comunistas y, más tarde, del Partido Comunista, Fernández del Real se encontraba haciendo prácticas como practicante (ATS) en el hospital de la Princesa de Madrid cuando se produjo el Golpe de Estado de 1936. Por esto, le movilizaron al frente de Somosierra hasta que, al llegar las Brigadas Internacionales, que no contaban con un cuerpo médico completo, fue integrado al batallón Dombrowski (compuesto mayoritariamente por voluntarios de origen polaco). Tras los primeros meses de batalla en Madrid, Fernández del Real fue trasladado a distintos frentes y hospitales, participando en la batalla de Brunete, en la de Guadalajara, y en la de Beltiche, entre otras. De la misma manera, fue cambiando de batallón según las circunstancias, formando parte de la XI, XII y XIII Brigadas Internacionales y del XV Cuerpo de Ejército del Ebro (35 División). A principios del año 1939 tuvo que salir de España, pasando por Francia, hasta exiliarse en México en calidad de refugiado.

En el encuentro organizado por Amigos de las Brigadas Internacionales (AABI) en la librería Sin Tarima, donde acudieron más de cien personas, Virgilio Fernández del Real quiso, más allá de exponer su historia, contestar a las preguntas que el público quisiera hacerle.

 

Una de las primeras preguntas fue sobre la preparación y la lealtad de los soldados fieles a la República durante la guerra. El interbrigadista afirmó que No teníamos soldados de carrera… y de los que pudiéramos fiarnos, había pocos”.

¿Cómo eran los polacos que llegaron a Madrid?”, le preguntaron, ya que él estuvo primeramente en el Batallón Dombrowski. Fernández del Real respondió que la mayor parte eran judíos pertenecientes al Partido Comunista.

En relación a la solidaridad de México con España durante y después de la Guerra Civil, dijo que la mayor muestra de solidaridad fue aceptar al gran número de refugiados que llegaban allí, haciendo hincapié en la facilidad y rapidez a la hora de obtener los permisos.

Sobre cómo salió de España, el interbrigadista contó que, tras la retirada del Ebro se marchó al hospital San Pau de Barcelona. Logró salir de Barcelona en una ambulancia de la Cruz Roja que tuvo que conseguir a punta de pistola. Una vez cruzada la frontera con Francia, fue internado en un campo de concentración donde pasó unos dos meses hasta que su madre lo encontró y se marcharon a México. Allí, trabajó “hasta vendiendo arena”. Finalmente, estudió medicina y se convirtió en médico.

Alguien le preguntó “¿cuál sería el sentido de una nueva lucha?”, a lo que Fernández del Real respondió: en primer lugar, “que aprenda la gente a leer”, que piensen, que conozcan. “Hay políticos honestos, [pero] hay que buscarlos con la lámpara de Diógenes”. Recalcó la necesidad de enseñar a la gente a vivir como se debe, ejemplificándolo en la figura de Julio Anguita,  “que sólo acepta el dinero de su pensión por haber sido profesor de historia”. Insistiendo en la necesidad de estudiar y conocer la historia, afirmó que “no podemos todavía olvidar los crímenes de la Iglesia con la Santa Inquisición”.

Las últimas preguntas hicieron referencia a la opinión que tuvieron los españoles de las Brigadas Internacionales. Sobre la entrada en Madrid de éstas en noviembre de 1936, Fernández del Real declaró que “hasta sabían marchar”, lo cual les diferenciaba de las milicias populares. Además, dijo, la llegada de las BBII al campo de batalla supuso una inyección de energía para el bando republicano.  Destacó también cómo en las BBII los soldados se tuteaban con los oficiales e hizo hincapié en la necesidad de abolir las jerarquías esclavistas de los ejércitos.

Sobre el Pacto de No Intervención, declaró que “los ingleses tenían más miedo a los rusos que a los alemanes. […] Porque los rusos eran campesinos”. También añadió que “si nosotros hubiéramos tenido los aviones que tenían los alemanes y los italianos […] en la Batalla de Guadalajara, en la del Ebro, ahí hubiera terminado la guerra”.

El encuentro finalizó con la entrega por parte de la Federación de Foros por la Memoria de la Medalla de la Libertad a Virgilio Fernández del Real, quien agradeció el gesto y la recibió en nombre de todas a aquéllas personas “que han muerto por las balas o por la edad” luchando por la democracia.

Autora: Saray Almazán

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