Aniversario de la reunión de Hendaya Hitler-Franco.

El 23 de octubre de 1940 se celebró la primera y única reunión entre dos dictadores cuya responsabilidad en la reina de sus respectivos países fue absoluta.  Francisco Franco y Adolfo Hitler se encontraron en la estación de Hendaya, concretamente el lugar a debatir los designios de la futura Europa fue el tren llamado Erika, el que solía transportar los desplazamientos de Hitler. Para ese mes de octubre es necesario señalar que la practica totalidad de los países de Europa occidental excepto Gran Bretaña y Suiza o bien había sido invadida por Alemania, o prestaban su apoyo a sus políticas belicistas. Entre mayo y junio Francia había sido conquistada casi en su totalidad y la que no era la Francia de Vichy gobernada por el mariscal Pétain colaboradora estrechamente con el nazismo. Polonia, Dinamarca, Yugoslavia, Grecia, Hungría. Bélgica, etc, habían caído bajo el dominio alemán en cuestión de meses. Poco más de un año apenas. Bajo esas circunstancias pocos podían prever la derrota del Eje tal y como sucedió en 1945 y la cuestión de la participación de España en la segunda guerra mundial tenía que llegar más pronto que tarde. El encuentro de Hendaya entre los dos dictadores y su desenlace ha supuesto una de las leyendas urbanas manipuladas por los hagiógrafos de Franco. Esa reunión suele detallarse como una ardua negociación donde solo la astucia del militar gallego para dar largas a Hitler, consciente de la debilidad económica y militar en que había quedado España tras tres años de guerra civil, consiguió un resultado favorable para España haciendo que los nazis se conformaran con vagas promesas de apoyo a cambio de sustanciosos suministros. En otras palabras que Franco resistió a las presiones alemanas para que implicara clara y directamente a España en la guerra, cosa que por otra parte habría cambiado radicalmente la historia del franquismo.

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Dicha reunión había tenido sus antecedentes en un viaje el mes anterior del cuñadísimo y en ese momento ministro de exteriores Serrano Suñer el cual se desplazó hasta Berlín para una primera toma de contacto, la exposición de las condiciones de ambas partes para negociar la participación de España y detallar la reunión que tendría lugar en Hendaya. Las conclusiones del resultado tanto para los españoles como para los alemanes eran decepcionantes puesto que las exigencias distaban mucho las unas de las otras lo que se confirmó el 23 de octubre con Franco. Se hizo famosa esa frase de Hitler que venía a decir que preferiría que le sacasen tres muelas antes de volver a reunirse con él.

La verdad de las negociaciones a modo de resumen es que a Franco realmente le interesaba entrar en la guerra mundial al lado del bando fascista, sus aliados naturales, si a cambio consguía una serie de reivindicaciones territoriales y materiales. A saber; la devolución de Gibraltar como ambición histórica (una vez fuera derrotada Inglaterra) , los territorios marroquíes ocupados por los franceses junto con las colonias de Argelia y Camerún (asunto que enfrentaría a Alemania con la Francia de Vichy y a lo que Hitler no estaba a dispuesto en absoluto). Por otro lado las aportaciones bélicas que España podía realizar en 1940, recién salida de la guerra civil, no eran determinantes para los alemanes aunque la posibilidad de establecer bases alemanas en algunas zonas cercanas el mediterráneo y en las Islas Canarias era interesantes desde el punto de vista estratégico. Frente a la leyenda franquista se hace necesario desmitificar un encuentro donde una España arruinada poca influencia podía tener en un conflicto mundial de tal envergadura. Franco no es que resistiera el envite alemán (nada más lejos de la realidad) sino que Alemania ni podía ni quería ceder a las peticiones de España a cambio de tan paupérrima aportación. Sin embargo de Hendaya salió un protocolo firmado por los dos países donde se comprometían a acordar mutuamente una futura entrada de España en guerra cuando la fecha fuera conveniente para ambos.

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Algo tan efímero como abstracto que nunca llegaría a tener lugar. El régimen franquista podía haber sentenciado su suerte si se hubiera comprometido la participación española en la segunda guerra mundial. Casi con toda seguridad el final del franquismo habría ido paralelo al del otro genocida. España habría sido invadida por las fuerzas aliadas y con ellas la democracia pero la coyuntura económica no lo permitió. Así que menos presentar a Franco como un astuto estratega y más veracidad en la Historia aunque eso para los Pios Moas y sus acólitos sea predicar en el desierto.

Autor: Jordi Pedrosa

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