Homenaje en Francia a Vicente García Riestra, el último español de Buchenwald.

 

 “Somos unos desconocidos en España, la gente no sabe ni que hemos existido. Le tenían que cambiar el nombre a la Ley de la Memoria Histórica y llamarla Ley del Olvido”, lamenta Vicente en su merecido homenaje en Francia. A sus 92 años, la localidad de Trélissac le ha dedicado una calle como resistente, deportado y transmisor de Memoria a este asturiano nacido en Pola de Siero el 20 de enero de 1925.

exprisionero-asturiano-Buchenwald-Trelissac-El Diario.es

En 1936, con tan sólo 11 años, su padre Gregorio, encargado del abastecimiento de la zona, intenta convencer a su esposa, Áurea, de que sus hijos estarían a salvo en la Unión Soviética. Sin embargo, ella no quiere. Ambos deciden que se embarquen hacía Francia y luego pasen a Cataluña. Gregorio y unos de sus hijos serán unos de los primeros asesinados tras la toma de Asturias por el ejército franquistas en 1937.

 La familia se divide. Vicente es internado en un colegio en Sant Boi de Llobregat donde permanece hasta que oye por la radio que las tropas franquistas se acercan. Solo, con una manta, se dispone a  cruzar la frontera pero es herido por la metralla de las bombas que lanzaba la aviación alemana sobre los civiles y militares en este río humano que huía aterrado hacía un futuro incierto.

Ingresado en un hospital de Le Mans, gracias a una enfermera, consigue contactar con su madre. Reunida la familia, Vicente comienza a trabajar realizando tareas agrícolas para ayudar al sustento familiar. Lucien, su maestro, comienza a hacerle “encargos”, mensajes que debía llevar a determinadas personas y traer las respuestas. A las pocas semanas Vicente pasa a formar parte de la Resistencia como mensajero, recogiendo información:”Sobre todo pasaba información sobre los movimientos de las tropas alemanas. Todo fue bien hasta que alguien nos delató. Nos cogieron a 31 compañeros en una operación que comenzó el 20 de diciembre de 1943. A mí me detuvieron el 22. No sé con toda seguridad quién nos traicionó, pero tengo mis sospechas”.

Tras su paso por el penal de Bergerac antes de ser enviado a la cárcel de Limoges, Vicente confiesa que tuvo miedo de que le mataran a palos. Era la Gestapo. Aquellos hombres de negro intentaban que confesara, y una pregunta se repetía, la razón por la cuál su padre había sido fusilado por Franco: “Es otra prueba más de que las autoridades franquistas facilitaban información a los nazis para perseguirnos”. Pero no consiguieron nada. Esta es una de las razones del porque a Vicente le trasladan junto con otros 2.000 prisioneros al campo de Concentración de Buchenwald, la otra…: “Cuando el año pasado ocupamos Francia, Herr Petain nos entregó a seis mil rojos españoles deciendo: “No los necesito y no los quiero”. Ofrecimos a esos seis mil rojos al jefe de Estado fascista, el caudillo español. Los rechazó, diciendo que nunca repatriaría a quienes habían  combatido por una España soviética……”, declaraciones del SS August Eigruber, gobernador del Alto Danubio, en Austria.

 Mario Constante superviviente de Mathausen nos habla del triangulo azul y la S mayúscula que llevaban todos los españoles: “La insignia era un triángulo azul de unos seis centímetros de anchura, en el centro del cual había una S mayúscula de color blanco. Debajo llevaban un número escrito en negro, sobre una banda de tela blanca. ¡El triángulo azul! Éste sería el distintivo de los españoles republicanos; el que nos diferenciaba de los otros detenidos. Este triángulo estaba destinado, en principio, a los “apátridas”, pero lo cierto es que sólo lo llevábamos nosotros. En Francia fueron detenidos “apátridas” de Italia, de Hungría, de Alemania, pero a ninguno de ellos le dieron el triángulo azul. Ello prueba que había sido creado especialmente para nosotros con el fin de que fuéramos “controlados” y distinguidos en todos los campos.”

deportados .es

El 24 de enero de 1944, Vicente llega a Buchenwald: “Bajas del tren y lo primero que ves es una fila de soldados con sus perros preparados para el ataque. Te dan un estacazo en la cabeza o en la espalda y andando hasta el campo. Cuando se abre la puerta y ves dónde estás… el alma se te cae a los pies”.

Buchenwald era uno de los campos de concentración más grandes establecidos por los nazis. Era un campo para prisioneros políticos. En los primeros momentos albergó a comunistas de todas partes. El campo se construyó en 1937 en un área arbolada sobre la ladera norte del Etterberg, alrededor de cinco millas al noroeste de Weimar en la Alemania oriental central.

Buchemwald administraba al menos otros 87 subcampos  que se convirtieron en una fuente importante de trabajo forzado. La población de los prisioneros se expandió rápidamente. Los prisioneros de Buchenwald trabajaban en la Fábrica de Equipo Alemán (DAW), una empresa poseída y operada por las SS; en las fábricas del campo; y en la cantera del campo. En marzo de 1943, la firma Gustloff abrió una fábrica de municiones en la parte este del campo. Un ramal ferroviario completado en 1943 conectaba el campo con los depósitos en Weimar, facilitando el envío de suministros de guerra. Los prisioneros de los campos satélites fueron forzados a trabajar mayormente en las fábricas de armamentos, las canteras, y proyectos de construcción. Periódicamente, prisioneros de todo el sistema de campos de Buchenwald tenían que participar en una selección. El personal de las SS mandaba a los que eran demasiados débiles o incapacitados a los centros de eutanasia de Bernberg o Sonnenstein, donde eran asesinados con gas. Otros prisioneros débiles eran asesinados con inyecciones de fenol administrados por el doctor del campo.

 Vicente, prisionero número 42.553, fue elegido para trabajar en la cocina lo que le salvó la vida:  “La comida era la misma pero podíamos comer más cantidad. Siendo cocineros podíamos echar un litro más de agua y luego servirnos una cucharada más. Eso no impidió que perdiera 40 kilos de peso en el año y medio que pasé en Buchenwald”. Junto a él 300  españoles que habían sido detenidos por la Gestapo en la Resistencia francesa. Ellos no fueron elegidos para ser deportados y, después, exterminados “quizá por el prestigio que habían alcanzado en la Guerra Civil…”, dice Jorge Semprúm que también estuvo en este campo desde el 29 de enero de 1944 hasta el 23 de abril de 1945. Semprúm recuerda que lo peor era el frio, el cansancio eterno y el anonimato en medio de la masa, el sentirse rodeado por una multitud al lavarse y en las letrinas. En Buchenwald los españoles no desempeñaron ningún papel importante debido a su reducido número. “…. fue en Buchenwald, entre los comunistas españoles de Buchenwald, donde se forjó esa idea de mí mismo que me condujo más tarde a la clandestinidad antifranquista”, afirma Sempúm.

imagen-tomada-por-fotoperiodista-eric-schwab-supervivientes-campo-concentracion-nazi-buchenwald-despues-liberacion-1465577371509

Vicente fue testigo de la muerte de muchos de sus compañeros. Un total de 133 españoles murieron en este campo.

En enero de 1945 con el avance del ejército ruso, las SS deciden cerrar los campos de trabajo en Polonia. Los internos son enviados en devastadoras  marchas de evacuación hacia el interior de Reich. En febrero, Buchenwald era en campo más grande que quedaba, 112.000 prisioneros marcados por el frio , el hambre y el cansancio. Sin embargo, el sistema de trabajo forzado se mantuvo hasta el último momento.

El 11 de abril de 1945 las unidades del ejército norteamericano llegan a Buchenwald. Las SS habían huido y los prisioneros habían tomado las armas. Vicente recuerda este momento con una sonrisa:”La resistencia dio orden de atacar. Cada uno teníamos un lugar y una misión asignada. Los guardianes escaparon; ya no se sentían fuertes en aquellos momentos. Tomamos posesión del campo sin disparar ni un tiro”. Vicente pesaba 28 kilos. Quedaban 47.500 prisioneros. Muchos fueron evacuados a otros campos en la huida de las SS. Muchos murieron.

Al llegar a Buchenwald vieron cómo los presos políticos, mayoritariamente comunistas, habían estado organizados en una resistencia interna y habían mantenido una jerarquía de mando sobre los reos comunes a pesar de estar sometidos a los SS. Fueron ellos, “los presos rojos, quienes organizaron una oficina de prensa y guiaron las visitas de numerosos periodistas, dando prioridad a aquello que resultaba más horrible”, señala Wieviorka, autora de Auschwitz explicado a mi hija.

crematorio y ascensor que les llevaba desde la sala de ejecuciones

 Vicente es enviado a Francia junto a sus compañeros. Su deseo era reunirse con su madre y sus hermanos. Fija su residencia en Périgueux.

Tras la muerte de Franco, Vicente hace varios viajes a España para encontrar a su padre y de su hermano. Cuando recuperó los restos de su padre sintió una gran tranquilidad. Los restos de su hermano permanecen desaparecidos.( VICENTE GARCÍA RIESTRA. HOMENAJE A SU HERMANO GORÍN 2015 https://www.youtube.com/watch?v=OP9ZqzU3CV0)

Rodeado de familiares y amigos, Vicente recibe este homenaje con gran emoción. No es el primero que recibe de las autoridades francesas en su ciudad de residencia. En abril del año pasado, en una cadena de actos, las autoridades francesas homenajearon  a los 9.300 españoles que fueron prisioneros en los campos de concentración nazis.

En septiembre de 2009, en Pola de Siero, su ciudad natal, recibió un homenaje por parte del alcalde de la localidad.

Vicente no tiene nacionalidad española, la perdió como el resto de españoles que marcharon al exilio en 1939. Nunca la ha reclamado, no tiene porque hacerlo. Las autoridades españolas son los responsables de la devolución de la nacionalidad española a todos los que fueron despojados de ella por la fuerza.

A pesar de los diferentes llamamientos de diferentes colectivos, asociaciones, familiares,  a las autoridades españolas, y en este caso a las asturianas,  ( http://aseref.overblog.com/campa%C3%B1a-hijos-predilectos-a-los-guerrilleros-y-resistentes-antifascistas-asturianos-1937-1977-6);

 (https://radiorecuperandomemoria.com/2016/10/08/javier-fernandez-el-mudu/ ) para que se reconozca a estos luchadores antifranquistas, que también fueron luchadores contra el nazismo, seguimos asistiendo a algo que es incomprensible en países como Francia o Alemania, países democráticos, que han vivido este horror, y donde son héroes, héroes que se van marchando de este mundo con tristeza, tristeza de que en su propio país, 42 años después de la muerte del genocida, se les siga viendo como a “rojos”.   

Vicente-Garcia-junto-placa-inaugurada_El Diario.es

  Vicente es un luchador, un luchador antifascista. Nunca ha dejado de serlo. A sus 92 años sigue denunciando la situación que vive España con respecto a la Memoria Histórica, culpabilizando a todos los gobiernos por el incumplimiento de una ley, Ley de Memoria Histórica, mientras se siguen respetando otras, Ley de Amnistía. Diputados, partidos políticos, etc.. son el objetivos de Vicente para forzar un cambio de situación. Su labor educativa, de memoria, de recuerdo, la realiza en diferentes centros educativos a los que asiste para que los jóvenes conozcan la verdad, para que los jóvenes no repitan la historia.

 Autora: Nanny García Gómez

Por un 1€ puedes hacer que sigamos adelante. Pincha el enlace y apoya con #1EuroPorLaMemoria: TEAMING

 

Anuncios

Acerca de radiorecuperandomemoria

La radio que da voz a la Memoria Histórica
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s