El feminismo y las redes sociales.

Soy una persona que siempre ha sido feminista, aunque realmente no era siempre consciente de ello. Desde muy pequeña me rebelaba contra comportamientos, formas de hablar y de vestir, de horarios de entrada y salida en casa…Pero pensaba que eso era debido a que soy rebelde por naturaleza. Eran cuestiones menores que en sí no importaban mucho. ¿O sí?  Y es que ya con el paso de los años fui detectando comportamientos de los hombres hacia las mujeres que no me gustaban nada. “Deja que lo haga yo que tú no puedes. Eres una chica.” “Tráele a tu hermano la ropa que se va a duchar.” “Levántate y ayúdale a tu madre en la cocina.” “Arréglate para salir que si no nunca vas a encontrar novio.” “No quiero que vayas a ese bar donde solo hay hombres.” “No te arregles tanto que parece que vas pidiendo guerra.” “Claro que tu compañero cobra más que tú. Es un cabeza de familia y como tal tiene que mantenerla.”

madrid

Y así las diferencias y la discriminación fueron creciendo a la par que lo hacía yo. Cuanto más me adentraba en la vida de adulta, más grandes eran las discriminaciones. Y aunque posteriormente ya te das cuenta que el machismo está presente desde que eres muy pequeña en la forma como te educan, es cuando ya eres adulta cuando esas diferencias te hacen la vida cada vez más difícil. Y te rebelas. Y empiezas a alzar la voz.  No te conformas con que te traten como si fueses tonta, menos inteligente, menos capaz. Y sobre todo, que tus derechos importen menos que los de cualquier hombre. Y empiezas a luchar contra ello. En casa, en el trabajo, pero también en tu entorno social. Luchas por ti, pero también por otras mujeres. Porque sabes que no es justo y que no podemos quedarnos impasibles ante ello.

Y es una lucha dura y desigual. Porque aunque reconozco que nuestra situación no es ni de lejos comparable con la de nuestras madres o abuelas, aún hoy en día nos enfrentamos a ese patriarcado machista que siempre ha dominado el mundo y que pretende que esto siga así por los siglos de los siglos. Miles de años de privilegios, de supremacía y de dominación sobre la mujer no se borran de un plumazo.  No nos enfrentamos solamente al patriarcado regido por hombres. La educación recibida desde que nacemos hace que, por desgracia, también haya muchas mujeres que aún les conceden esos privilegios a los hombres, sin darse cuenta que con ello están permitiendo su propia opresión. Y es que el machismo y el micro machismo siguen imperando en la sociedad, a veces más visible, otras camuflado, pero no por ello menos peligroso. O quizás precisamente por esa razón, más peligroso todavía.

machismo mata

La violencia machista es la peor lacra de esta situación, frente a la cual las mujeres estamos totalmente desprotegidas. Abandonadas por los gobernantes, silenciada en muchos casos por vergüenza. Pero está también ese machismo que no reconoce la valía de las mujeres, que impide que las mujeres puedan acceder a cargos de responsabilidad en la misma medida que los puestos ocupados por hombres. Y está ese machismo que ejerce violencia sexual sobre las mujeres a diario creyendo que tienen el derecho a decirle a una mujer por la calle cualquier guarrada haciendo alusión a su cuerpo y que encima se creen que nos gusta. Ese machismo que se cree con el derecho a sobar una mujer en cualquier transporte público. Ese machismo que pretende dictar leyes sobre el uso de nuestro cuerpo, como es la prostitución, el aborto o la gestación subrogada.

Pero mejor me centro ya en lo que en realidad quería comentar en este artículo. De la importancia de estar presente con nuestra lucha en todos los frentes. Incluidas las redes sociales.  Y es que desde hace algo más de dos meses, Microrrelatos Feministas y Mujeres en Lucha, a iniciativa de nuestra compañera Alejandra de la Fuente, iniciaron una campaña a través de Twitter lanzando cada semana un hashtag feminista bajo el cual las mujeres pudieran hacerse oír, denunciando los comportamientos machistas que les afectan. De esta forma se les da voz a muchas mujeres que de otra forma no encuentran espacio dónde poder expresarse y sacando a la luz todo aquello que la sociedad niega, que no reconoce, porque incomprensiblemente hay mucho negacionismo respecto al machismo, tanto en hombres como en mujeres. Y es que, que ya no tengamos que pedir permiso para abrir una cuenta en el banco, realizar compras de importes mayores o poder viajar al extranjero, a mucha gente le parece haber logrado la igualdad absoluta. Nada más lejos de la realidad.

Algunos de los hashtags que se han ido utilizando en las diversas convocatorias han sido tales como #ComoMujerMeHaPasado, #ComoMujerMeHaOcurrido, #MachismoEs, #FeminismoEs, #ComoMujerNoQuiero o #FeminismoPorque y la respuesta de las mujeres (y no pocos hombres) ha sido espectacular. Cada una de las semanas, que en total van ya nueve, el hashtag llegó a ser tendencia en España siempre entre los primeros cinco puestos, llegando a ser trending topic, o sea el número uno, en dos ocasiones y número cinco también a nivel mundial.

feminismo es

Pues para no haber machismo en nuestro país, según algunos y algunas, las mujeres tienen mucho que decir y contar ¿verdad? Varios medios de comunicación se hicieron eco de esta iniciativa, informando sobre ello en sus diarios digitales.

Seguramente preguntará alguien ¿para qué sirve todo esto? ¿Soluciona en algo la situación? Porque no han sido pocos los comentarios que decían que menos redes sociales y más movilización en las calles. Cierto, no se puede dejar a un lado las movilizaciones, pero eso no ha ocurrido, ni ocurrirá. Pero es innegable la fuerza de las redes sociales y prueba de ello ha sido y es el éxito de esta iniciativa.

Claro ejemplo de ello ha sido el resultado del hashtag de la última semana. En este caso fue #MadridSinManspreading, donde junto a una recogida de firmas a través de Change.org se pedía a las autoridades actuar contra el “despatarre” de los hombres en los medios de transportes públicos en Madrid. Es decir, hombres que ocupan más espacio de lo que permite su asiento al ir sentados con las piernas exageradamente abiertas. Y el ayuntamiento de Madrid se ha hecho eco, procediendo a la colocación de pegatinas que indiquen este abuso y que se respete como norma el espacio de los demás. Y aunque esto ha sido una iniciativa femenina, nadie podrá negar que beneficiara tanto a hombres como a mujeres.

Ha sido y es una experiencia muy emocionante, comprobar y constatar que la unión de muchas personas, sobre todo mujeres pero no quiero olvidar a los hombres que se unieron a ella, de lugares tan distantes como están España y países sudamericanos, se unen para alzar la voz y hacerse oír.

Un resultado más que positivo. Pero también ha servido para comprobar los argumentos de quienes niegan la existencia del machismo. En su mayoría hombres que, por regla general, solamente entraban para insultar y atacar. Desde feminazi a amargadas, desesperadas, “malfolladas” o machorras han sido las lindezas que se podían leer, demostrando una vez más la capacidad de diálogo inexistente de quienes se ven amenazados en sus privilegios no merecidos. Casi era de esperar. A nadie le apetece dejar su cómoda posición y unos privilegios que les vienen regalados desde nacimiento. Pero indiscutiblemente han de entender que el mundo está poblado por hombres y mujeres y no es ni lógico ni justo que una parte de la población sea considerada superior a la otra por el insignificante hecho de nacer con pene o con vagina y tetas. Hasta ahí, la actitud de la parte masculina. Pasemos a los comentarios de las “mujeres machistas”. Dicho así suena increíble ¿verdad? Pero es que incomprensiblemente existen. Sea por educación, porque no quieren ver la realidad o porque se consideran tan liberadas que no se paran a mirar a su alrededor y ver que el machismo está presente, que está haciendo mucho daño a muchas mujeres. A ellas incluidas. Pero no hay más ciego que el que no quiere ver.

feminismo porque

Pero resumiendo, nos quedamos con lo bueno que ha resultado de esta iniciativa. Las mujeres tienen un espacio más dónde expresarse, dónde denunciar, dónde compartir. Y, cómo yo con los años, muchas han empezado a identificarse como feministas, que hacía mucho tiempo que lo eran, pero no eran conscientes de ello. Otras muchas han entendido que el feminismo no es buscar la supremacía por encima del hombre. Es la reivindicación de la igualdad de derechos, de dejar de sentirnos maltratadas, asesinadas, acosadas, ninguneadas, infravaloradas y menospreciadas. Estamos en una nueva era del feminismo, un movimiento con muchísima historia desde que en la antigua Grecia, Hiparquía, una de las primeras mujeres filósofas con  principios feministas, empezó a cuestionar su destino asignado como mujer, pasando por el protofeminismo o feminismo moderno que se remonta hasta la Edad Media y los movimientos sufragistas de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Y con la herencia legada por todas ellas, por ellas y por todas nosotras hoy seguimos reivindicando la Igualdad total y sin reservas.

Autora: Ani García Pérez

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