La Semana Santa durante la II República

El advenimiento de la II República supuso una serie de cambios en el binomio Iglesia-Estado. A partir de la ratificación de la Constitución se declara al Estado como laicista. Se prohíben las ayudas de carácter económico a las confesiones religiosas que quedan prohibidas si sus estatutos iban en contra de los valores republicanos como es el caso de la Compañía de Jesús.

Esto unido a la prohibición expresa de impartir clases supuso un rechazo por parte de la Iglesia y de los grupos de derechas. Sin embargo, hubo otras leyes que se interpretaron de manera desigual en cada municipio y que hacían referencia a toques de campana, enterramientos religiosos, matrimonios civiles, etc.

a6fkijdcaaauuww1_0.jpgimagen: http://sevilla4real.com/es/blog/por-que-la-virgen-de-la-estrella-es-la-valiente

En contra de lo que muchos piensan un Estado laico no va en contra de la religión, al revés, se garantiza la libertad de culto de cualquier tipo de religión, con lo cual se las protege, favorece a todas.

Por lo tanto la Semana Santa estaba permitida en todo el territorio, bastaba con una autorización del gobierno a través de los gobernadores civiles de cada provincia. Mucho se ha hablado de la prohibición de las manifestaciones religiosas pero la Semana Santa, el Corpus y muchas otra festividades se siguieron celebrando en ciudades y pueblos.

El 29 de marzo de 1931 era Domingo de Ramos, comenzaba una Semana Santa en plena campaña electoral. Dos semanas más tarde se celebrarían las elecciones municipales que darían lugar a la proclamación de la II República.

A partir del mes de abril, y muy especialmente en mayo, se produce una ola de anticlericalismo por parte no solo de los partidos de izquierda sino sobre todo por parte del pueblo. Las imágenes religiosas empiezan a ser protegidas, escondidas ante el temor de la perdida del patrimonio artístico y de culto.

En mayo, entre el 10 y el 13, en ciudades como Madrid, Valencia, Sevilla, Granada, etc..se producen saqueos e incendios, siendo de especial virulencia en Madrid y Málaga. En esta última se quemaron iglesias y edificios religiosos, e incluso desaparecieron  no sólo muchas piezas del patrimonio artístico, sino gran parte de la documentación eclesiástica, partidas de nacimientos y defunciones que estaban depositadas en los fondos de las iglesias y edificios eclesiásticos.

La Semana Santa de 1932 se celebra en su mayoría a puerta cerrada, en los templos, debido al clima de inseguridad, celebraciones que fueron muy concurridas por cofrades y devotos, con imágenes expuestas que se ocultaban durante la noche.

En Sevilla procesionó la trianera  Hermandad de la Estrella conocida como la Valiente por este echo. Los costaleros asalariados, en su mayoría del sindicato anarquista, pertenecientes a una cofradía humilde, rompe con el boicot y manifiesta:”Esta cofradía, que es del pueblo, al pueblo se debe, que es tanto como decir que se debe al Régimen constituido legalmente; es decir, a la República”.

En lugares como Cuenca o Campo de Criptana ( Cuidad Real) se conservan los permisos para procesionar por parte del gobernador civil basándose en el informe preceptivo del alcalde de la población ante posibles desordenes públicos.

En el Caso de Cuenca tanto la Semana Santa como el Corpus se celebró todos los años debido al arraigo y la tradición, cambiando sólo itinerarios o negando la gratuidad de la banda de música, incluso el 20 de Mayo de 1933 fue beatificado el jesuita Juan del Castillo Belmonte.

En el bienio radical-cedista ( 1933-36) se produce la “reconciliación” con la Iglesia Católica gracias al apoyo de los miembros de la CEDA, un partido de la derecha católica, fascistas, los que en un principio no formaron parte del gobierno en las elecciones de 1933 que estaba liderado por el Partido Republicano Radical pero que consiguen entrar en octubre del 34 con tres diputados, y que desencadena la Revolución de Octubre, donde en Asturias con cerca de 1000 muertos entre ellos 34 miembros del clero sería el detonante para la persecución religiosa que se produjo en la Guerra Civil.

En 1935 se restablece por parte de los ayuntamientos las subvenciones a las cofradías lo que posibilita su salida porcesional.

Con las elecciones de febrero del 36 y el triunfo del Frente Popular, debido al clima sociopolítico, la Semana Santa que se desarrolló entre el 5 y el 12 de abril, hace que algunas de las cofradías decidan salir tomando precauciones como haciendo sus recorridos antes del anochecer, y en muchos casos sólo Jueves y Viernes Santo.

Es el caso de Málaga o Sevilla  procesionan con gran austeridad temiendo las represalias pero no se produjeron incidentes.

En el caso de Jerez las hermandades en cabildo deciden no salir pero el Cristo de la Expiración aprueba hacerlo aunque el gobierno se lo prohíbe. En los días previos al Viernes Santo se montan los tronos y la gente se aglomera en la puerta pidiendo su salida. Para impedirlo el ayuntamiento manda a la Guardia civil que desmonta los pasos.

El 18 de julio se produce el golpe de Estado. La Semana Santa de 1937 se mantuvo de una manera u otra en las zonas bajo el mando de los sublevados. En zona republicana se erradicó completamente, no sólo por ideología política sino por la guerra.

Autora: Nanny García Gómez

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