Colectivizaciones en España( 1936-1937): más allá de la Utopía

El 25 de marzo de 1936, más de 3.000 fincas de terratenientes  fueron ocupadas por unos 60.000 campesinos en Extremadura. De madrugada, de manera sigilosa, hazada en mano, pusieron fin a siglos de explotación y a un sistema feudal que les impedía vivir de la tierra que ellos trabajaban.

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Este episodio, como tantos otros, fue silenciado, masacrado y enterrado por el inicio de la Guerra Civil y el régimen franquista, que rápidamente se hizo con el control de Extremadura (agosto del 36), y cuyas repercusiones fueron la venganza, el asesinato y la represión de los miles de extremeños que un día soñaron con un mundo mejor, más justo, más libre.

Uno de los grandes  problemas a los que se enfrentó la II República fue resolver la desigualdad social  que existía entre los grandes terratenientes y latifundistas que eran propietarios de las tierras, y los miles de jornaleros que las trabajaban y  que vivían en condiciones infrahumanas. La Ley de Reforma Agraria promulgada el 9 de septiembre de 1932 expropiaba tierras de los latifundios que eran entregadas a los jornaleros. Sin embargo, nunca fue suficiente, y con el periodo cedista reformista del 34 al 36, no se consiguieron nunca los objetivos.

Las elecciones de febrero de 1936 marcan un nuevo comienzo mucho más revolucionario. La CNT-FAI, con un gran número de afiliados, 1 millón y medio de miembros, aproximadamente, empiezan a realizar unos de los proyectos que tendrán un gran desarrollo durante la Guerra Civil, la Colectivización. Sin embargo, este proyecto no es desarrollado únicamente por la CNT. La UGT,  con otro millón y medio de afiliados también se suma, muy especialmente en los pequeños pueblos y ciudades.

hotel-ritz-porta.jpgimagen: http://cgtcatalunya.cat/memoriahistorica/fonts/?page_id=17

Cuando se produce el golpe de Estado el 17 de julio en Marruecos, muchos trabajadores comienzan a organizarse para derrocar al fascismo, toman el poder en sus propias manos, luchan para crear un nuevo orden social en España basado en los principios anarquistas.

Según Hugh Thomas en su ensayo Las colectividades agrarias anarquistas en la Guerra Civil española, en la España republicana habría unas 2500 colectividades, aproximadamente, concentradas mayoritariamente en Aragón, Andalucía, Levante y Castilla. En Cataluña la colectivización fue más urbana, un 70% de la industria fue incautada.

En Barcelona se funda en 1935 el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), fusión del Bloque Obrero y Campesino, y de la Izquierda Comunista. Su intención unificar la CNT, la UGT y todos los sindicatos minoritarios en uno sólo. Durante la guerra su ideología se fue extendiendo por toda España e incluso formaron unidades de milicia en Cataluña, Aragón, Levante y Madrid y e incluso los mejores militantes del POUM murieron  en Llerena (Extremadura).

donesalantbrabcn.jpgimagen: http://enlucha.org/articulos/decreto-de-colectivizacion-cuando-la-mayoria-tomo-el-control/#.WOSc5dLyiUk

El POUM era antiestalinista y tuvo muchos enfrentamientos con el PCE, contrario a las colectivizaciones.

En las zonas urbanas se incautaron fábricas, comercios, servicios públicos,etc, para evitar que se detuviera la actividad productiva y se produjera un colapso económico en zona republicana. Muchas de estas industrias fueron abandonadas por sus propietarios o fueron asesinados. Curiosamente en el País Vasco la industria permanece en manos de los antiguos propietarios, exceptuando las fábricas de material bélico que sí fueron incautadas pero cuyos propietarios recibieron la indemnización correspondiente.

Toda la maquinaría se puso en marcha tanto en la ciudad como en el campo para abastecer a la zona republicana durante la guerra.

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La unidad más pequeña en la colectividad agrupaba entre cinco y diez miembros. Todos estaban obligados a trabajar dentro de sus posibilidades. Cada grupo tenía un delegado que trabajaba con todos sus compañeros y era su representante en las asambleas de la colectividad. Los miembros del comité de gestión eran elegidos en asambleas generales por todos los participantes  de la colectividad. La asamblea general de colectivistas era soberana a la hora de tomar decisiones.

También se crearon  federaciones regionales, como la de Aragón, para la gestión y mejora de recursos económicos, humanos y productivos.

Las mujeres tuvieron un papel muy activo en esta experiencia libertaria, sobre todo en las ciudades durante la revolución, ya que en el campo su rol tradicional se seguía manteniendo. Las mujeres solteras trabajaban en los talleres colectivizados o en ramas de las cooperativas de distribución. Las mujeres casadas por sus obligaciones estaban exentas, aunque en los momentos con más necesidad también contribuían. A las mujeres embarazadas se les otorgaba especial consideración, pero todas ellas contribuían.

Las primeras mujeres con fusil en mano fueron las militantes anarquistas. El periódico Frente Libertario  llevó una coherente campaña de enrolamiento de la mujer en al guerra, algo que el Partido Comunista no deseaba.

Dentro del movimiento anarquista “Mujeres Libres” fue el grupo más numeroso con 20.000 afiliadas, la mayoría obreras, que luchaban contra el “triple esclavizaje de la mujer; esclavizada a la ignorancia, al capital y al hombre”. Este movimiento se centró en la alfabetización, la igualdad económica, la educación infantil y la salud.

Las mujeres fueron rápidamente incorporadas en puestos que antes ocupaban los hombres, desarrollando una labor innegable, aunque sus salarios nunca se equipararían al de éstos.

Las colectividades supusieron un éxito, las producciones aumentaban. Sin embargo, en muchas ocasiones era imposible que el abastecimiento llegara de forma regular debido principalmente al bloqueo de los sublevados  en zona republicana.

Las colectividades introdujeron por primera vez lo que denominamos “estado del bienestar”, asistencia médica y educación gratuita. El dinero era controlado por ellos mismos, no había entidades bancarias, y en muchos lugares se fabricó moneda propia. La peseta se utilizaba en las zonas más importantes.

Desde un principio el gobierno republicano se opuso a las colectivizaciones. Ellos argumentaban  que no pagaban impuestos, los suministros llegaban  de manera regular, y tampoco obedecían las directrices gubernamentales.

El Partido Comunista buscó la destrucción de las colectividades a través del Ministerio de Agricultura, cargo que estuvo en manos comunistas durante toda la guerra. Su ideología se basaba en la nacionalización o socialización, creando la FETT ( Federación Comunista de Campesinos) que rivalizó con la CNT. Durante la guerra el PCE aprovechó el poder de los pequeños propietarios para ir en contra de los anarquistas.

La militarización de los anarquistas y su entrada en el gobierno dio paso a que la lucha por la colectivización quedara en segundo plano. El avance de los sublevados hizo el resto.

El régimen de Franco terminó con el sueño libertario. La represión se sintió el lo más hondo de los corazones de los que un día realizaron ese sueño, su sueño, la Utopía.

Autora: Nanny García Gómez

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