¿CUMPLIR CON EL DEBER DE OLVIDAR?

10-febrero-10blog1imagen: http://losojosdehipatia.com.es/cultura/historia/la-importancia-de-la-memoria-historica/

Imagínense una adolescente de 14 años de un pueblo de la campiña sevillana. Vive con sus padres y dos hermanos mayores, una hermana y un hermano, contratados en un cortijo, realizando labores del campo. Corre el año 1936. El 31 de Julio de ese mismo año, los militares y paramilitares sublevados entran en el municipio donde viven. Toman el pueblo bajo su mando y dos meses más tarde, su hermano que tenía unos 24 años, es detenido cuando realizaba tareas en el campo. No había militado políticamente, no era sindicalista ni pertenecía a ningún partido político. Su único “delito” era simpatizar con la República. Es llevado a la cárcel del pueblo, al lado del ayuntamiento, junto con otros detenidos. Su madre acude a diario para llevarle el café matutino, único momento del día en el que se les permitía a los familiares acercarse para saber de los detenidos, aunque sin llegar a verles. Al cuarto día de su detención, cuando esa madre acude nada más despuntar el sol, la paran los guardias en la puerta, preguntándole qué dónde va. Hasta ese momento nadie le había dicho nada y empieza a inquietarse. Dice que a llevarle el café a su hijo que está detenido, como todas las mañanas. Le responden que no es necesario, que les han llevado “de viaje”. Esta mujer se vuelve a su casa con la cesta del café de achicoria. Inquieta por la suerte que ha podido correr su hijo. En el camino de vuelta ve a un grupo de mujeres hablando en corillo y en voz baja. Al pasar cerca de esas mujeres oye su conversación, que alguien vio como sacaban a los hombres antes del amanecer, que los subieron a un camión y que poco más tarde se oyeron disparos, y aunque nadie lo sabe con certeza, ni se atrevan a preguntarlo, les pareció que fueron en la tapia del cementerio.

 

Con las piernas temblando, haciendo un esfuerzo sobrehumano por no salir gritando, llega a su casa y a partir de ese día la pena entra en esa casa. Nunca se supo de ese hijo que un día se lo llevaron, las manos atadas a la espalda con un alambre y al que no volvieron a ver ni saber nada de él. Y esa niña de 14 años vivió los tres años de la contienda huyendo por toda la geografía andaluza con su familia, a escondidas, moviéndose de noche por los caminos, viviendo el horror de la masacre de la carretera Málaga-Almería y regresando a mediados de 1939 a su pueblo para vivir toda su vida preguntándose dónde estaba su hermano. Falleció sin saberlo a la edad de 88 años.

No es más que uno de los miles de casos acontecidos entre 1936 y 1975, cuando con la muerte de Franco se pone fin, oficialmente, a un régimen dictatorial y represivo (no todo el mundo está de acuerdo con esto). Pero aún se tardan muchos años en poder hablar abiertamente de todo el horror ocurrido durante ese tiempo. El miedo aún impedía reclamar, hablar abiertamente, buscar a los muertos y pedir Justicia para los asesinados. Las generaciones más jóvenes aún no tenían conciencia de la magnitud del horror vivido por sus familiares. Poco a poco fue saliendo a la luz pública y se empiezan a mover para reclamar Justicia y Restitución de la Dignidad robada a punta de fusil asesino.

Y justo en estos días nos topamos con un artículo publicado en diario El País, en su sección de Cultura y firmado por David Rieff (analista político, periodista y crítico cultural estadounidense, autor del libro “Contra la memoria”  en el cual cuestiona la necesidad de la memoria histórica) el cual pueden leer íntegramente en el siguiente enlace: http://cultura.elpais.com/cultura/2017/03/17/actualidad/1489750131_452411.html, titulado “Cumplir con el deber del olvido”

16-07-27-memoriaimagen: http://blogs.20minutos.es/eneko/2016/07/27/memoria-historica/

 

¿El deber del olvido? ¿Cómo podemos olvidar esas miradas siempre tristes de nuestros abuelos, de nuestros padres por no saber dónde están los cuerpos de sus familiares desaparecidos?

Rieff en su artículo dice que “…el exceso de olvido no es con mucho el único riesgo. También lo es el exceso de recuerdo, y a comienzos del siglo XXI, cuando en todo el mundo la gente está, en palabras del difunto Tzvetan Todorov, “obsesionada con un culto nuevo, el de la memoria”, lo último parece haberse convertido en un riesgo mucho mayor que la primero.” Lo llama “un culto nuevo, el de la memoria”, como si de una moda o de un capricho se tratase.

Las diferentes investigaciones realizadas por diferentes historiadores arrojan que en España puede haber sobre unas 2000 fosas comunes y el número de asesinados y desaparecidos oscila entre 150.000 y 200.000, según el estudio y a las constantes trabas con las que se encuentran los investigadores. Hay que sumarle a esto que en muchos casos hay falta de documentación tanto civil como militar. Muchos que vivieron lo sucedido ya fallecieron y nunca les hablaron a las generaciones posteriores de sus muertos desaparecidos, ocurriendo en muchos casos que no sean contabilizados. Y ahora viene este señor y habla de “modas”. Que es un riesgo no olvidar. Porque además pretende equiparar todos los conflictos habidos y por haber, haciéndonos creer que todo lleva al odio y a la guerra. Nos da como ejemplo la antigua Yugoslavia, el conflicto Israel-Palestina o el islámico.  ¿De verdad piensa que son comparables a la Guerra Civil en España? Voy un poco más allá: la Guerra civil de Estados Unidos fue propiciada por la división de los estados del norte con los del sur por la esclavitud. Al final de la guerra, se abolió la esclavitud, todos volvieron a sus casas y no llevaron a cabo represiones. El norte victorioso en EE UU no castigó con saña al sur como hizo Franco con los ‘rojos’ (palabras de Gabriel Jackson en http://elpais.com/diario/2008/11/30/opinion/1227999604_850215.html)  ¡Pero es que en España el alzamiento militar del 18 de Julio del 36 no se llevó a cabo por liberar esclavos, ni en defensa de ningún gobierno legítimo, si no que fue un golpe de Estado en contra de un gobierno legalmente constituido y salido de unas urnas! Fue perpetrado con el único propósito de llevar a cabo un exterminio de todo aquel que pensase diferente, exterminio de comunistas, anarquistas, librepensadores, intelectuales…que defendían la igualdad y el respeto hacia el prójimo. Y nos suficiente con esto, tras el final de la guerra siguieron las represiones, los asesinatos, las desapariciones. Fueron ejecuciones políticas, sentencias de cárcel y muertes ordenadas hasta el final de la dictadura. Represión de las mujeres, degradándolas a seres de segunda categoría.

“…el llamado pacto del olvido en España entre la derecha y la izquierda que, si bien nunca se formalizó, resultó esencial para el acuerdo político que restauró la democracia tras la dictadura de Franco. La transición democrática aterrizó sobre las alas de la reescritura y del olvido” sigue diciendo Rieff. Permitame que también aquí discrepe, y mucho. El pacto del olvido fue una condición impuesta para que los fascistas, que ya estaban intuyendo que la nación no seguiría aguantando sus desmanes, pudiesen seguir ocupando sus cargos de privilegio y nadie se atreviese a acusarles y así tener que rendir cuentas por todos los crímenes cometidos y que hasta ese momento habían quedado impunes. Los consejos de administración de Endesa, La Caixa, Telefónica o Iberdrola fueron el cobijo en democracia de la mitad de los últimos ministros franquistas. La otra mitad recalaron en la política. También en la justicia hubo puerta giratoria: 10 de los 16 jueces del Tribunal de Orden Público franquista ascendieron al Tribunal Supremo o la Audiencia Nacional. (http://desmemoria.eldiario.es/cargos-en-democracia/) ¿Aún hay dudas de por qué se dio ese “pacto del olvido”?

No podemos olvidar. Sería traicionar la memoria de quienes pagaron con sus vidas, de las personas que lucharon porque creían en un mundo mejor. Como dijo Luis Cernuda: El viento del olvido cuando sopla, mata. Y nosotros no vamos a ser cómplices de esas muertes. Sería como darles la razón a sus asesinos. Legalizar sus crueles acciones.

Si en Alemania se reconocieron los crímenes de los nazis, en Estado Unidos la aberración de la esclavitud y en Sudáfrica el horror del Apartheid ¿por qué aquí en España cuesta tanto reconocer los crímenes del franquismo? Y no se trata solamente de los caídos durante los tres años de guerra, es que en España fueron ejecutados más de 100.000 no combatientes durante y tras el final de la contienda. Los caídos bajo las armas republicanas y que ellos llaman “mártires por la patria”, fueron honrados y sepultados dignamente por el régimen. Sin embargo, esos miles de asesinados impunemente por los fascistas, condenados en consejos de guerra sumarísimos siguen yaciendo en tumbas anónimas. Sus familias solo podían llorarlos asustados y en silencio. Y lo que ya clama al cielo es que “la sociedad española en su conjunto aún no ha juzgado la dictadura de Franco como un régimen criminal” (Gabriel Jackson). Y yo añado, que tampoco lo ha hecho ninguno de los sucesivos gobiernos que hemos tenido desde la llegada de la Democracia.

Muy a pesar de los muchos que pretenden que hagamos tabula rasa, que deleguemos al olvido tantas vidas inocentes sacrificadas en aras de un patriotismo mal entendido, no permitiremos que les asesinen por segunda vez con el olvido. Si hemos necesitado casi 40 años en poder reivindicar su memoria, no importa si pasan otros 40 hasta conseguir que su dignidad como personas inocentes sea restituida. Y, Mr David Rieff, para su tranquilidad, no queremos venganza, solamente queremos JUSTICIA. No se trata de abrir viejas heridas, se trata de cerrar las que aún están SANGRANDO.

PORQUE FUERON, SOMOS. PORQUE SOMOS, SERÁN

Autora: Ani García Pérez

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