EL TRIBUNAL SUPREMO SE CARGA EL DERECHO A HUELGA

Hoy nos encontramos con la noticia de que el Tribunal Supremos ha aprobado la posibilidad de que se subcontraten servicios por parte de los empresarios cuando sus trabajadores estén en huelga. Aunque en esta ocasión la decisión partió de la empresa contratante de los servicios, es decir, no era la empresa contratante de los trabajadores en huelga, esta sentencia sienta precedente para poder menoscabar el derecho a huelga en un futuro no muy lejano. Una vez abierta esta puerta ¿cuánto tiempo transcurrirá hasta que cualquier empresario, amparándose en esta sentencia, pase por encima de los derechos de sus trabajadores en situaciones desfavorables, para subcontratar el desarrollo de su empresa? De esta forma la presión que pueda ejercer un colectivo en huelga a la hora de las negociaciones pierde fuerza en favor de los empresarios al no ver éstos mermados sus ingresos ni verse afectada la producción. Y lo mismo que hablamos de empresas, podemos también incluir a los organismos públicos.

El derecho a huelga de los trabajadores está contemplado en la Constitución Española en su art. 28.2. como un derecho fundamental y en los siguientes términos: “Se reconoce el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses. La ley que regule el ejercicio de este derecho establecerá las garantías precisas para asegurar el mantenimiento de los servicios esenciales de la comunidad”.

No fue hasta comienzos del siglo XX que se reconoció la huelga como un derecho esencial de los trabajadores. Anteriormente a esa fecha, el derecho a huelga no existía e incluso estuvo penado de forma severa, siendo considerado incluso como delito.

Sería un insulto a quienes dejaron sus vidas si no reconociésemos los grandes logros laborales conseguidos por huelgas que fueron suicidas y que nos proporcionaron muchos de los derechos de los que podemos disfrutar hoy en día. O, al menos, algunos de ellos. Porque a la vista de los hechos, vamos retrocediendo.

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IMAGEN CGT

Es cuando se produce la revolución industrial cuando empieza a crearse el movimiento obrero y más concretamente en dos países: Inglaterra y Estados Unidos. Las atroces condiciones de trabajo, amparadas por un capitalismo sin control,  a las que se ven sometidos los obreros al trabajar para los patronos en unas condiciones laborables inhumanas son el detonante que provocaron el inicio de las huelgas y la solidaridad entre los obreros.

El 28 de septiembre de 1864 se funda en Inglaterra la Asociación Internacional de Trabajadores. Se reunieron sindicalistas anglo-franceses y representantes de otros países como Bélgica o Alemania. Se redacta el Manifiesto Inaugural y la redacción del proyecto de estatutos que son aprobados en el Congreso de Ginebra de 1866. El encargado de dirigir todo esto fue Karl Marx y las exigencias se centraban en un salario justo, el derecho a la huelga y jornadas laborales de 8 horas.

1886, la revuelta de Haymarket, en Chicago: en esa época las jornadas laborales podían llegar a tener hasta 14 horas. La reivindicación de la jornada laboral de 8 horas llegó a poner en las calles a más de 350.000 trabajadores en huelga en todo el país, aunque el epicentro se encontraba en Chicago. Durante el discurso de Samuel Fielden ante unas 20.000 personas en el parque de Haymarket, alguien lanzó una bomba contra las fuerzas policiales y éstas cargaron brutalmente contra los trabajadores, resultando muertos 38 obreros y más de un centenar de heridos. Varios dirigentes sindicales fueron ahorcados un año después tras un cuestionado proceso judicial.

Anteriormente a la Revolución Rusa de 1917, en enero de 1905, tanto campesinos, obreros como la clase media se unieron para reclamar mejoras laborales durante el reinado del zar Nicolás II. Ya por aquellos entonces se creó el sindicato de agricultores. Hubo movilizaciones y en una marcha pacífica al Palacio de Invierno en San Petersburgo pero la Guardia Imperial cargó contra los manifestantes dejando centenares de muertos a su paso. Esto propició que cientos de miles de trabajadores se declarasen en huelga en todo el país y se empezaron a crear los consejos, conocidos como los soviets, reclamando jornadas de 8 horas de trabajo, derecho a la tierra que trabajaban y mejores condiciones laborales.

Brasil, década de los 70, huelga de los metalúrgicos: Fue la primera vez que los trabajadores se organizaron a gran escala en el país para desafiar al gobierno militar. Los sindicatos afirmaban que el régimen había manipulado a la baja las cifras de inflación y demandaban una actualización de los sueldos.

En 1979, más de 170.000 obreros metalúrgicos paralizaron el corazón industrial de Brasil, Sao Paulo, con enfrentamientos entre las fuerzas armadas y los manifestantes. Las huelgas fueron protagonizadas por el sindicato de obreros metalúrgicos, cuyo líder era Luiz Inácio Lula da Silva.

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AGARZON.NET

En España, desde finales del siglo XIX hasta ahora, uno de los grupos que más protestas, huelgas, movilizaciones ha protagonizado es el de la minería. La primera huelga general de la minería asturiana fue en 1890. La más representativa se produjo en 1934, desatada en todo el país el 5 de octubre que fracasó por las divisiones entre las distintas organizaciones. La represión gubernamental es salvaje: muertos indiscriminadamente, miles de presos y torturados, desaparecidos… La revolución de octubre marcará un hito imborrable en la conciencia política de los mineros y trabajadores de Asturias.

Esto son algunos de los ejemplos históricos que nos demuestran que la lucha por la consecución del derecho a huelga ha sido siempre dura y marcada por la violencia contra quienes la llevaron a cabo. Apaleados, encarcelados e incluso, asesinados, pero hasta conseguir que fuese reconocido ese derecho. Y ahora, de un plumazo, con una simple sentencia, puede desaparecer este derecho fundamental de los trabajadores.

Pero seguramente habrá quien alce la voz diciendo que no se prohíbe la huelga. Claro que no, simplemente se les permite “oficialmente” a las empresas subcontratar los servicios de terceros para llevar a cabo el trabajo que no hacen los huelguistas. ¿Qué sentido tiene entonces una Huelga? Es un medio de presión que tienen los trabajadores a la hora de negociar condiciones laborales. El hecho de que la producción esté parada es un motivo para los empresarios en querer agilizar las negociaciones. Desaparecida esa baza a favor que tienen los trabajadores, los empresarios podrán negociar lo que les dé la gana y más conveniente para ellos.

Ya hacía tiempo que arremetían contra los trabajadores en huelga y los piquetes informativos, alegando que si ellos tenían derecho a huelga, los demás que no se unían, también lo tenían a ejercer su derecho al trabajo. Enfrentar trabajadores contra trabajadores y con esta nueva posibilidad de subcontratar no hace más que avivar estos posibles enfrentamientos.

Autora: Ani García Pérez

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