El mito de la austeridad de Franco

 

austeridad

Ángel Viñas: “Franco entró en la guerra sin un duro y salió con 388 millones de euros”.

Desde la mayoría de los grandes medios de comunicación y desde el revisionismo histórico nos han intentado vender la idea de que Franco era una persona que gastaba poco, que tenía una fortuna muy exigua, que no tenía una riqueza ostentosa.

Sin embargo, en estos últimos años, son varios los autores que han rebatido esta idea, con datos y documentos. Sobre todo Mariano Sánchez Soler con su libro “Los Franco S.A.” y Ángel Viñas con su libro “La otra cara del caudillo”.

Franco recibía un sueldo de 50.000 pesetas anuales ¿Cómo puedo acumular más de 33 millones de pesetas (338 millones de euros) durante la guerra? Pues sobre todo, gracias a las donaciones que supuestamente hacían a “la causa nacional” grandes empresas como Telefónica y mediante la especulación y la venta las donaciones que le hacían dictadores o empresarios de diferentes lugares.

cafe

La más conocida operación de compraventa de donativos fue la Operación Café. El dictador brasileño Getulio Vargas donó más de 600 toneladas de granos de café para “el pueblo español” que Franco utilizó para ganar 7,5 millones de pesetas (85 millones de euros).

Durante la dictadura este sistema corrupto se extendió a todo el aparato estatal. Franco aprovechó su poder para recibir diferentes regalos de quienes le apoyaban. Entre ellos, el Pazo de Meirás o el Canto del Pico, fincas que pasaron como donativos para la familia Franco.

Durante la dictadura, varios fueron los que se aprovecharon de esta corrupción sistemática. Entre ellos, muchas personas cercanas a Franco e incluso familiares. Lo de las puertas giratorias no es algo sólo de la actualidad. Durante el franquismo, entre 1961 y 1974, el 77% de los ministros y antiguos ministros del franquismo ocuparon cargos en los consejos de administración de las grandes empresas públicas y privadas: de los 83 ministros vivos, 64 habían pasado por la puerta giratoria; algunos de ellos, siendo todavía ministros.

El hermano del dictador, Nicolás Franco, estaba en varios consejos de administración; incluido el de Refinerías de Aceites y Grasas (REACE), que en los últimos años del franquismo se vio envuelto en “uno de los principales hitos criminales de la historia judicial española”, con la misteriosa desaparición de 4 millones de litros de aceite de oliva de la Comisaría de Abastecimientos y Transportes depositados en los tanques de REACE.

Aunque el caso fue juzgado en 1974, el ‘hermanísimo’ se libró de pisar los tribunales, no así sus socios en REACE, algunos de los cuales murieron en circunstancias sospechosas durante el proceso. “Nicolás Franco apenas fue molestado durante las cuatro jornadas de juicio. Los intentos del abogado José María Gil-Robles, antiguo dirigente del derechista CEDA y viejo conocido del Caudillo, resultaron inútiles. Cada vez que trataba de llevar a declarar al hermano de Franco, el presidente del Tribunal cortaba de cuajo cualquier alusión a su nombre, cualquier referencia a tan ilustre apellido”, escribe Sánchez Soler.

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Acabada la Guerra Civil, Pilar Franco, hermana del dictador, era una simple pensionista que ganaba 38 duros mensuales en concepto de viudedad, lo que no fue óbice para que en dos décadas lograra comprar una “residencia valorada en doce millones de pesetas; un piso para cada uno de sus diez hijos, una ‘finquita’ en Coruña y ‘algunos títulos’ en acciones bursátiles”, según enumera Sánchez Soler en ‘Los Franco S.A’. En 1957, su apoderado y ahijado le habló de la existencia de una fantasmagórica y enorme finca madrileña que podía ser inscrita a su nombre. Y lo hicieron. La finca, situada en la calle Antonio Casero y con 200.000 metros cuadrados, era en realidad propiedad del Banco Central, de Dragados y Construcciones y de varios particulares, detalle sin importancia, por lo visto, para los familiares del Caudillo. El escándalo fue tan gordo que acabó en los tribunales. ¿El resultado? Pilar Franco acabó siendo indemnizada millonariamente por el Estado franquista por la expropiación del terreno.

Su yerno, Cristóbal Martínez-Bordiú, Marques de Villaverde, se casó con la única hija de Franco en 1950. A Martínez-Bordiú no le fue precisamente mal con su matrimonio. En las siguientes tres décadas, formó parte de los consejos de administración de 17 empresas cuyos capitales sociales, según Sánchez Soler, sumaban más de cuatro mil millones de pesetas. “Todas las sociedades anónimas que contaron con la presencia del marqués vieron crecer sus capitales y ganancias”, escribe el periodista.

Aunque los negocios le iban viento en popa, Cristóbal, popularmente conocido como ‘el yernísimo’, no descuidó su profesión de médico, hasta el punto de cobrar más de dos millones de pesetas mensuales como galeno durante 25 años, un sueldo superior al que recibía su suegro como jefe del Estado. ¿Cómo era posible? Muy sencillo: Martínez-Bordiú llegó a ocupar ocho altos cargos médicos simultáneamente, en lo que podría pasar por un chiste de ‘La escopeta nacional’, de no ser porque es cierto.

Actualmente, los Franco, en un segundo plano, disfrutan de un patrimonio de unos 500 millones de euros. Un extenso conglomerado de empresas y propiedades inmobiliarias, que incluye fincas solariegas, pisos en las mejoras zonas de Madrid y la costa, locales, aparcamientos e incluso palacetes. Y eso por no hablar de las propiedades que han vendido en los últimos años y que les han supuesto ya jugosos ingresos, como el Palacio del Canto del Pico, en Torrelodones, traspasado en 1988 por más de 300 millones de pesetas (1,8 millones de euros) tras años de abandono y deterioro. O la parcela en la Colonia El Bosque, en Pozuelo de Alarcón (Madrid); la finca Cerca de los Monteros, en Marbella; los terrenos de olivares en Mancha Real (Jaén) o los apartamentos en la Playa de Campoamor (Alicante). Y, actualmente, dos bisnietos de Franco, Francisco Franco Suelves y Juan José Franco, han aparecido en los famosos “Papeles de Panamá”, como directores de dos sociedades localizadas en las Islas Vírgenes Británicas, concretamente en la isla de Tórtola, que llevaban por nombre Vamfield Allied Limited y Malini Investments. Ante la aparición de dichos papeles, Juan José Franco dijo “si tengo algo de dinero allí, yo encantado”.

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Como vemos, la familia Franco no fue nada austera en cuanto a lo económico, sino que utilizo todo su poder político para enriquecerse mediante donativos, expropiaciones, corruptelas varias, mientras la mayoría social se pudrían en la miseria. Y actualmente, siguen disfrutando de la mayoría de los bienes que consiguieron en la dictadura con total normalidad y legalidad, sin que nadie les haya dicho nada. Y sin que no se pueda saber mucho de donde proceden algún de estos bienes y donativos, porque muchos de los papeles no han sido desclasificados por los diferentes gobiernos democráticos. Una tarea necesaria, desclasificarlos, para conocer más a fondo todas estas riquezas de los Franco.

Programa 14 – #FrancoCorrupto  Ir a descargar

Autor: Pablo Alcántara @PablodeVilla17

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