Lecciones de un sindicalista de los 70

vitoria

La huelga que se inició el día 11 de enero en Forjas Alavesas y que poco a poco se extendió al resto de las empresas Mevosa, Areitio, Gabilondo, Apellániz, Cablenor, Aranzábal,Talleres Velasco,Ugo… fue un éxito de participación de los trabajadores en las asambleas de fábrica, en las generales y en las movilizaciones. La dirección de la lucha fue totalmente correcta, los objetivos de las plataformas reivindicativas eran muy claros, subidas salariales lineales, reducción de la jornada laboral, mejorar las condiciones de vida y trabajo.

Después de dos huelgas generales con apoyo parcial, el 3 de marzo fue un rotundo éxito, y las fuerzas del estado bajo las órdenes de Fraga Iribarne, las reprimió de una forma salvaje, asesinando a 5 trabajadores e hiriendo a más de 150 trabajadores muchos de ellos de bala, por el miedo que tenían a que se extendiera por el resto del estado español.

El día 5 de marzo de 1976 la huelga general tuvo un apoyo masivo por parte del movimiento obrero. Con el protagonismo de la clase trabajadora, las mejoras en los convenios colectivos tuvieron un gran avance en materia económica y social y, a nivel político, Vitoria fue la puntilla para terminar con la dictadura.

En mi opinión ,las lecciones más relevantes de aquella lucha fueron: la necesidad de una dirección con plena confianza en la capacidad de lucha de la clase trabajadora, reivindicaciones  unitarias, la Asamblea como centro de decisión, la unificación de las alternativas obreras ,la coordinación de las luchas y su extensión, la necesidad de organizarse en cada empresa por sectores de actividad industrial, por provincias, en la comunidad autónoma, en todo el estado y por supuesto a nivel internacional.

fraga

Cuarenta años después la situación laboral y social, con las actuaciones del gobierno han retrocedido más de 35 años, y reivindicaciones básicas como  el derecho a un puesto de trabajo estable con un salario decente para todos siguen estando vigentes. el gobierno de un partido que condecora a  Melitón Manzanas, conocido torturador franquista, demuestra el talante de quienes nos gobiernan.

La situación se agrava día  a día, aumentando las desigualdades sociales y la pobreza. Es fundamental la unidad de acción de las organizaciones, para recuperar los derechos económicos laborales y sociales. Sólo la lucha en la calle de forma organizada y al nivel más amplio posible podrá garantizar la victoria de los trabajadores.

Hoy como ayer el problema es el capitalismo, un sistema económico que necesita para desarrollarse incrementar los niveles de explotación y opresión a todos los trabajadores, a todos los niveles y en todo el mundo, privatizar empresas y servicios públicos y expoliar las riquezas de los países del tercer mundo.

En la actual situación de cierre masivo de fábricas, el aumento del desempleo, el hundimiento de los salarios,  la privatización de la sanidad y otros servicios esenciales, han creado la base para una desigualdad que ni la extensión de nuevas ramas de información, ni la globalización, han impedido la creciente pobreza de la sociedad. Una pequeña isla de la prosperidad, lujo y privilegios obscenos rodeados por un océano de miseria.

Este es el combustible que propulsa la lucha de clases en todo el mundo. Países enteros han sido arrasados, poblaciones enteras se les ha arrancado de cuajo cualquier esperanza y se les ha empujado al abismo.

Todos los elementos de la crisis orgánica del capitalismo surgen a la superficie con fuerza: el militarismo, las guerras más atroces, el integrismo religioso de todo tipo, o el recrudecimiento de la cuestión nacional.

Hay que defender un programa socialista que nacionalice la banca y las grandes empresas. La economía tiene que estar al servicio de la mayoría y no de una minoría de corruptos y estafadores.

Mi experiencia personal de mi participación en lucha obrera del 3 de marzo fue muy importante, tenía 20 años,  eran mis comienzos como joven trabajador después de haber finalizado  la oficialía  industrial en la Escuela Diocesana de formación profesional. Elevé el nivel ce conciencia de clase y ha sido para mí la mejor  escuela revolucionaria que  he tenido al estar implicado en asambleas de miles de trabajadores en lucha.

En  los años 70 las  jornadas  de trabajo eran muy agotadoras. Los trabajadores para poder dar de comer a la familia, se veían obligados a realizar horas extraordinarias con  salarios miserables que en muchos casos no llegaban ni para pagar la pensión o la habitación alquilada. Los trabajadores aprendimos que sólo con la lucha, la unidad y la movilización se pueden conquistar mejoras para los trabajadores.

Programa 14 – #FrancoCorrupto  Ir a descargar

Autor: Agustín  Plaza Fernández  miembro de la Asociación  de víctimas del 3 de marzo y dirigente sindical durante el proceso de lucha

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